La minería en Chile, un sector clave para la economía del país, ha experimentado un crecimiento moderado en la producción de cobre, con un incremento de solo 1,6% entre 2010 y 2024. Sin embargo, este crecimiento se ha visto acompañado por un notable aumento en el consumo energético, que ha crecido un 54% en el mismo periodo. Este fenómeno plantea importantes desafíos para la sostenibilidad y la eficiencia energética en la industria minera.
**Consumo Energético en la Minería Chilena**
Según un estudio realizado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el consumo total de energía en la minería alcanzó los 199 mil terajoules (TJ) en 2024. De esta cifra, 102 mil TJ correspondieron a energía eléctrica y 97 mil TJ a combustibles. Los procesos mineros que más energía consumen son el de mina rajo, que representa el 42% del total, seguido por el proceso de concentradora con un 29% y el de lixiviación con un 10%.
El proceso de mina rajo ha visto un incremento del 79% en su consumo energético entre 2010 y 2024, mientras que el proceso de concentradora ha aumentado su consumo en un 89%. Por otro lado, el proceso de lixiviación ha experimentado una disminución del 32% en su consumo energético. Este aumento en el consumo de energía está relacionado con el crecimiento del 28% en la producción de concentrado, mientras que la caída en el consumo de lixiviación se debe a una reducción del 41% en la producción de cátodos.
En términos de uso de combustibles, la mina rajo representa el 81% del total, mientras que las fundiciones solo alcanzan el 6%. En cuanto al consumo eléctrico, el proceso de concentradora es el que más energía eléctrica utiliza, con un 56%, seguido por la electro-obtención (16%) y el uso de agua de mar (11%). La gran minería privada es responsable del 70% del consumo de combustibles y del 73% del consumo eléctrico, lo que equivale al 72% del consumo energético total en 2024. Por su parte, la gran minería estatal, representada en un 24,7% por Codelco, registró un 25,3% del consumo energético total.
**Retos y Proyecciones Futuras**
El aumento del consumo energético en la minería chilena se atribuye a varios factores estructurales, entre ellos el envejecimiento de las minas, que se traduce en menores leyes de mineral. Esto implica que se debe transportar y procesar un mayor volumen de mineral para obtener la misma cantidad de cobre que en años anteriores. Además, la dureza de la roca y las mayores distancias de acarreo también contribuyen al incremento del consumo energético, tanto de combustibles como de electricidad.
Patricia Gamboa, directora de estudios y políticas públicas de Cochilco, ha señalado que se espera que el consumo de energía eléctrica continúe aumentando, proyectándose que alcanzará los 32,5 TWh en 2034. Aunque se anticipa una disminución en el consumo de energía proveniente de combustibles debido a las metas de descarbonización establecidas por las empresas mineras para 2030-2035, en el periodo reciente se ha observado un incremento en este consumo. Gamboa también destacó que si la electrificación de procesos se consolida en la próxima década, es probable que el consumo eléctrico crezca aún más, mientras que el uso de combustibles debería comenzar a disminuir gradualmente.
En cuanto al uso de energías renovables, la gran minería ha avanzado significativamente, alcanzando un 96% en el consumo de energías renovables en 2024, superando el 93% de 2023. La mediana minería también ha mostrado avances, con un 84% de uso de fuentes renovables, donde la minería privada alcanzó un 70%, un aumento respecto al 57% de 2023. En términos generales, el 78% del consumo eléctrico total de la minería del cobre provino de fuentes renovables en 2024, lo que representa un aumento del 74% en comparación con 2023.
La proyección del uso de agua de mar en la minería también es un aspecto a considerar. Se espera que el consumo energético asociado al uso de agua de mar continúe en aumento, especialmente con la incorporación de nuevas plantas desaladoras. Gamboa ha indicado que se proyecta que el uso de agua de mar crecerá alrededor de un 145% hacia 2034, lo que podría llevar a que el consumo energético del agua de mar supere al del proceso SX-EW en los próximos años.
El proceso de mina rajo, que actualmente reporta el mayor consumo energético, se explica principalmente por el uso intensivo de diésel en los equipos de transporte. Esto se debe a una mayor intensidad operacional asociada al envejecimiento de los yacimientos y al incremento de su profundidad, lo que implica distancias de acarreo más largas. La disminución sostenida de las leyes minerales también obliga a mover mayores volúmenes de material, lo que incrementa el consumo energético.
En resumen, el sector minero chileno enfrenta un desafío significativo en términos de sostenibilidad y eficiencia energética. A medida que la producción de cobre se mantiene estable, el aumento del consumo energético plantea la necesidad de adoptar tecnologías más limpias y eficientes, así como de implementar estrategias que permitan reducir la dependencia de combustibles fósiles y aumentar el uso de energías renovables.
