A las 11:03 horas de este martes, la Presidencia anunció la renuncia de Felipe Melo Rivara como jefe de asesores del Segundo Piso del Presidente Gabriel Boric. Según fuentes oficiales, Melo decidió dar un paso al costado para enfocarse en nuevos desafíos laborales, a solo 65 días de dejar el poder. Su salida ha provocado un reajuste significativo en el equipo presidencial, con la exministra Aisén Etcheverry asumiendo el cargo y absorbiendo las funciones de planificación estratégica que Melo desempeñaba.
La llegada de Etcheverry a este puesto no es una sorpresa, dado que ella, junto a Melo y el jefe de gabinete Carlos Durán, formaba parte del triángulo que lideraba la Presidencia de Boric. Sin embargo, Melo era considerado el miembro con menor incidencia política en este grupo. Con su renuncia, Durán y Etcheverry se consolidan como la principal dupla en el entorno más cercano al Presidente, donde también se encuentran los ministros del Interior y de la Secretaría General de Gobierno.
Aisén Etcheverry comenzó su carrera en el Ejecutivo al liderar la División de Coordinación Interministerial, un cargo que ocupó bajo la supervisión de la Secretaría General de la Presidencia. Su cercanía con Giorgio Jackson, quien la fichó para dicha cartera, marcó el inicio de su trayectoria en el gobierno. Posteriormente, en marzo de 2023, fue nombrada ministra de Ciencia, un rol que desempeñó mientras también actuaba como vocera del gobierno durante el periodo de prenatal y postnatal de Camila Vallejo. Durante este tiempo, Etcheverry tuvo un papel destacado en la comunicación del gobierno, logrando buenos resultados en sus interacciones con la oposición.
La idea de mantener a Etcheverry en un cargo relevante en Palacio surgió tras su desempeño positivo, lo que llevó al Presidente Boric a crear un nuevo puesto para ella como jefa de planificación estratégica. Este rol le permitió influir en la narrativa del Ejecutivo en un momento crítico, y ahora, con su ascenso al Segundo Piso, se espera que continúe desempeñando un papel clave en la estrategia política del gobierno.
La salida de Felipe Melo ha generado especulaciones sobre las verdaderas razones detrás de su dimisión. Aunque oficialmente se menciona la búsqueda de nuevos desafíos, algunos miembros del gobierno sugieren que su renuncia también podría estar relacionada con la inminente discusión en el Congreso sobre la ley de reajuste al sector público. Esta ley ha sido objeto de críticas tanto desde la oposición como desde sectores del oficialismo, quienes han acusado al gobierno de intentar realizar un “amarre” en la continuidad de ciertos funcionarios públicos.
Melo, en su rol como jefe del Servicio Civil, fue uno de los impulsores de medidas que permitieron la continuidad de algunos funcionarios en sus cargos, lo que ha generado descontento en el ámbito parlamentario. La discusión sobre la ley de reajuste ha dividido al oficialismo, y no todos los sectores se han alineado con la postura del Ejecutivo. En este contexto, el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, ha reconocido que la gestión inicial de la discusión legislativa no fue la adecuada, lo que ha contribuido a la percepción negativa de la propuesta.
El cambio en el equipo de asesores de Boric no solo refleja una reconfiguración interna, sino que también pone de manifiesto las tensiones y desafíos que enfrenta el gobierno en su último tramo. La llegada de Aisén Etcheverry al Segundo Piso podría ser vista como un intento de fortalecer la comunicación y la estrategia política del Ejecutivo, especialmente en un momento en que la oposición ha logrado posicionar narrativas críticas sobre las acciones del gobierno.
La dinámica interna del gobierno de Boric ha sido compleja desde su inicio, y la renuncia de Melo es solo un capítulo más en esta historia. A medida que se acercan las elecciones y el final del mandato, la capacidad del Presidente para mantener la cohesión en su equipo y comunicar efectivamente sus políticas será crucial para enfrentar los retos que se avecinan. La figura de Etcheverry, con su experiencia y cercanía al Presidente, podría ser clave para navegar estos tiempos difíciles y asegurar que el legado de Boric no se vea empañado por divisiones internas o percepciones negativas en la opinión pública.
