La industria del acero en Chile ha estado atravesando un periodo de estancamiento, según Hermann von Mühlenbrock, un referente en el sector y gerente general de la siderúrgica Aza. Con una trayectoria de más de cuatro décadas en el mercado, von Mühlenbrock ha observado de cerca las fluctuaciones del sector, que ha visto un descenso significativo en la demanda y los precios en los últimos años. En este contexto, el análisis de von Mühlenbrock ofrece una visión clara sobre el futuro del mercado del acero en el país.
**Desempeño del Mercado del Acero**
El mercado del acero en Chile ha estado en una meseta preocupante. En 2019, el consumo de barras de construcción alcanzó las 700 mil toneladas, pero la pandemia de COVID-19 provocó una caída abrupta a 450 mil toneladas en 2020. Aunque hubo una recuperación en 2021, gracias a los retiros de fondos y subsidios, el año siguiente volvió a caer a 450 mil toneladas, cifra que se ha mantenido desde entonces. Von Mühlenbrock señala que, comparativamente, el mercado peruano ha crecido de manera significativa, pasando de 600 mil toneladas en 2010 a proyectarse en 1.400.000 toneladas este año. Esta diferencia resalta la estancada situación del mercado chileno, que se encuentra atrapado en cifras que no reflejan un crecimiento saludable.
A pesar de este panorama sombrío, von Mühlenbrock vislumbra un leve repunte para 2026, estimando un crecimiento del 6% al 7%. Este optimismo se basa en proyectos de infraestructura en curso, como la reconcesión de carreteras y la construcción de hospitales y líneas de metro, que requieren una cantidad considerable de acero. Se espera que la demanda alcance entre 490 mil y 500 mil toneladas, aunque sigue siendo una cifra modesta en comparación con las necesidades del sector.
**Impacto de los Precios en la Industria**
El precio del acero ha sido otro factor determinante en la salud del mercado. Von Mühlenbrock indica que los precios han estado relativamente bajos, influenciados por el mercado mundial, donde el acero turco juega un papel crucial en la fijación de precios. En octubre de 2021, el precio de la tonelada de barra de acero en China alcanzó casi los 850 dólares, mientras que en la actualidad fluctúa entre 420 y 435 dólares. Esta caída en los precios ha afectado directamente a las ventas de Aza, que ha visto una disminución en sus ingresos debido a la baja en los precios de venta, aunque los costos de producción también han disminuido gracias a la caída en el precio de la chatarra, su principal insumo.
Aza, que se especializa en la producción de palanquillas de acero, se ha posicionado como uno de los mayores recicladores del país, comprando cerca de 200 millones de dólares en chatarra al año. Con una capacidad de producción de 580 mil toneladas en sus plantas de Colina y Renca, Aza es capaz de abastecer toda la demanda nacional, especialmente tras la salida del mercado de la Siderúrgica Huachipato. Sin embargo, la compañía también exporta alrededor del 20% de su producción a países como Perú, República Dominicana, Guatemala y Panamá, lo que le permite diversificar su mercado y no depender exclusivamente del consumo local.
**Desafíos y Oportunidades en el Mercado Global**
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la industria del acero en Chile es la competencia con las importaciones, especialmente de acero chino. Aunque hasta ahora no se han implementado medidas arancelarias contra las barras de acero chinas, von Mühlenbrock expresa su preocupación por la posibilidad de que estas importaciones se intensifiquen, lo que podría llevar a una situación de dumping. A pesar de que el acero turco se cotiza a 570 dólares por tonelada, el acero chino se ofrece a un precio significativamente más bajo, alrededor de 470 dólares, lo que pone en riesgo la competitividad de los productores locales.
La situación política y económica del país también influye en el clima empresarial. Von Mühlenbrock ha notado un cambio en el discurso político hacia un enfoque en el crecimiento económico, lo que genera un ambiente más favorable para los negocios. A pesar de las preocupaciones sobre la gobernabilidad y el posible impacto de un cambio en la administración, el consenso parece estar alineado en torno a la necesidad de crecimiento y estabilidad, lo que podría beneficiar a la industria del acero en el futuro.
En resumen, el mercado del acero en Chile enfrenta un panorama complicado, marcado por la estancada demanda interna y la presión de las importaciones extranjeras. Sin embargo, con proyectos de infraestructura en marcha y un enfoque renovado en el crecimiento económico, hay motivos para ser optimistas sobre el futuro del sector. La capacidad de adaptación y la gestión eficiente de costos serán clave para que Aza y otras empresas del sector puedan navegar estos desafíos y aprovechar las oportunidades que se presenten.
