El mercado laboral en Chile se encuentra en una encrucijada crítica, con un total de 875.000 personas desempleadas, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La tasa de desempleo nacional alcanzó el 8,5% durante el trimestre de julio a septiembre de 2025, lo que refleja una situación preocupante que afecta a diversos sectores de la economía. Sin embargo, no todos los sectores están sufriendo de la misma manera; algunos muestran signos de crecimiento, lo que ha llevado a los expertos a describir la situación como un «mercado laboral de dos velocidades».
**Sectores en Crisis y Oportunidades Emergentes**
La destrucción de empleos en Chile ha sido más pronunciada en ciertos sectores. De acuerdo con los datos del INE, el Comercio ha sido el más afectado, con una pérdida de aproximadamente 47.000 empleos en el último año. Le sigue la Administración Pública, que ha visto una reducción de alrededor de 43.000 puestos de trabajo. La Construcción también ha sufrido, con cerca de 26.000 empleos menos, y el sector de Transporte y Almacenamiento ha perdido 12.000 plazas laborales. Estos números son alarmantes y reflejan la fragilidad de la economía en estos sectores.
Por otro lado, hay sectores que han experimentado un crecimiento notable. Las Comunicaciones, por ejemplo, han visto un aumento superior al 20% en la creación de empleos, junto con la Industria Manufacturera y las Actividades de Salud, que también han mostrado avances significativos. Este contraste entre sectores en declive y aquellos en expansión indica que la economía chilena está atravesando un cambio estructural profundo, donde la adaptabilidad y la innovación son más importantes que nunca.
La tasa de subutilización laboral, que incluye tanto el desempleo como el subempleo, alcanzó el 21,8% en el trimestre de abril a junio de 2025. Este indicador es crucial, ya que no solo refleja la cantidad de empleos disponibles, sino también la calidad y el acceso al mercado laboral. La crisis laboral en Chile no se limita a la falta de trabajo; también se trata de la calidad de los empleos que se ofrecen.
**Desigualdades en el Mercado Laboral: Jóvenes y Mujeres**
El impacto del desempleo no se distribuye de manera equitativa entre diferentes grupos demográficos. Los jóvenes, en particular, están enfrentando desafíos significativos. La tasa de desocupación para personas de 15 a 24 años alcanzó el 21,6% en el trimestre de abril a junio de 2025. Esta cifra es alarmante, especialmente considerando que el número de jóvenes que no estudian ni trabajan, conocidos como «ninis», supera las 336.000 personas. Esta situación plantea un grave problema para el futuro del país, ya que una generación entera podría quedar atrapada en la inactividad y la falta de oportunidades.
Las mujeres también están sufriendo desproporcionadamente en el mercado laboral. Durante el trimestre de marzo a mayo, la tasa de desempleo femenino fue del 10,1%, y en el período de junio a agosto, esta cifra se redujo ligeramente a 9,3%. Sin embargo, estas tasas siguen siendo superiores a las de los hombres, que se sitúan en torno al 8%. La brecha de género en el empleo es un problema persistente que requiere atención urgente.
Ante este panorama desalentador, los especialistas han señalado que hasta un 80% de las vacantes laborales no se publican abiertamente y se cubren a través de redes de contactos. Esto ha llevado a un cambio en las estrategias de búsqueda de empleo, donde el networking digital y la optimización de perfiles profesionales en plataformas como LinkedIn se han vuelto esenciales. De hecho, se estima que el 94% de los reclutadores utiliza redes sociales para encontrar candidatos, lo que subraya la importancia de tener una presencia activa en línea.
Además, han surgido intermediarios especializados, desde plataformas de nicho hasta consultoras de headhunting, que actúan como puentes entre el talento y las oportunidades laborales. Estas herramientas pueden ser valiosas para quienes buscan empleo en un entorno tan competitivo. Sin embargo, los expertos advierten que estas soluciones individuales no son suficientes para abordar las profundas brechas que afectan principalmente a jóvenes y mujeres en el mercado laboral chileno. Es fundamental que se implementen políticas públicas estructurales que aborden estas desigualdades y promuevan un acceso equitativo al empleo para todos los sectores de la población.
