En un mundo que avanza a pasos agigantados, la percepción de la felicidad y la seguridad se ha convertido en un tema de debate constante. Un reciente estudio global de Ipsos ha revelado que una significativa parte de la población prefiere haber nacido hace 50 años, en 1975, en lugar de en la actualidad. Este fenómeno de nostalgia plantea preguntas sobre cómo ha cambiado la vida en las últimas cinco décadas y qué factores influyen en la percepción de bienestar de las personas en diferentes partes del mundo.
La encuesta, que abarcó a más de 23,000 personas en 30 países, mostró que el 44% de los encuestados preferiría haber nacido en 1975, en comparación con solo el 24% que optaría por nacer en 2025. Este sentimiento es especialmente fuerte entre los baby boomers y la generación X, quienes en su mayoría consideran que la vida era más placentera y segura en el pasado. Por otro lado, la generación Z, aunque menos nostálgica, es la única que muestra una ligera preferencia por el presente.
### La Percepción de la Seguridad y la Felicidad
Uno de los hallazgos más impactantes del estudio es que el 55% de los encuestados cree que la gente era más feliz hace 50 años. Este sentimiento se asocia a una percepción de mayor seguridad en las calles, un medio ambiente más saludable y la ausencia de conflictos bélicos. En este sentido, el CEO de Ipsos en Chile, Nicolás Fritis, ha señalado que la sensación de inseguridad actual ha llevado a muchas personas a idealizar el pasado, recordando un tiempo en el que los problemas cotidianos parecían menos complejos.
Francia se destaca como el país más nostálgico, con un 57% de sus ciudadanos prefiriendo haber nacido en 1975. Otros países como Bélgica y México también muestran altos niveles de nostalgia, lo que sugiere que la percepción de felicidad y seguridad puede estar fuertemente influenciada por el contexto cultural y social de cada nación. En contraste, Corea del Sur presenta una tendencia opuesta, donde el 44% de los encuestados preferiría nacer en la actualidad, gracias a su rápido desarrollo económico y mejoras en la calidad de vida.
La percepción de la seguridad es un tema recurrente en el estudio. En promedio, el 40% de los encuestados considera que vivir sin miedo a la guerra era más fácil hace 50 años. Esta preocupación por la seguridad personal y la estabilidad social resuena en muchos países, especialmente en aquellos que han enfrentado conflictos recientes o problemas de violencia.
### Avances en Salud y Educación
A pesar de la nostalgia por el pasado, el estudio también revela que hay áreas en las que la mayoría de las personas reconoce mejoras significativas en las últimas décadas. La salud, la educación y el nivel de vida son los tres aspectos donde se observan avances claros. En términos de salud, el 52% de los encuestados considera que la calidad de la atención médica ha mejorado, impulsada por avances tecnológicos y nuevos tratamientos que han aumentado la esperanza de vida.
En el ámbito educativo, el 40% de los participantes opina que los sistemas educativos han mejorado desde 1975. Este dato se apoya en estadísticas que muestran un aumento en la alfabetización mundial, que pasó del 65% en 1975 al 88% en 2025. Sin embargo, a pesar de estos avances, muchos encuestados tienden a subestimar la mejora en la educación y la salud, lo que sugiere una desconexión entre la realidad y la percepción.
En cuanto al nivel de vida, las opiniones están más divididas. Un 38% de los encuestados cree que los estándares de vida actuales son superiores a los de 1975, mientras que un 35% sostiene que eran mejores en el pasado. Esta percepción de mejora es más evidente en países desarrollados y economías en crecimiento, donde la calidad de vida ha experimentado un notable ascenso.
La situación en Chile refleja esta dualidad entre nostalgia y progreso. Según el estudio, el 39% de los chilenos considera que la gente era más feliz hace 50 años, mientras que solo un 20% cree que somos más felices en la actualidad. Los chilenos identifican áreas como la calidad del medio ambiente y la seguridad en las calles como aspectos en los que 1975 fue claramente superior. Sin embargo, a pesar de esta nostalgia, Chile se posiciona como uno de los países menos nostálgicos a nivel global, lo que sugiere una percepción más equilibrada entre el pasado y el presente.
En un contexto electoral marcado por la discusión sobre la seguridad, la nostalgia por tiempos más simples se vuelve más palpable. La Generación Z, aunque menos nostálgica, enfrenta el reto de convertir los avances tangibles en una sensación de progreso cotidiano. La percepción de un futuro incierto puede llevar a idealizar el pasado, pero también ofrece la oportunidad de construir un presente más seguro y satisfactorio para todos.
