El río Mapocho, un emblemático cauce que atraviesa la ciudad de Santiago, ha sido recientemente declarado como humedal urbano por el Ministerio del Medio Ambiente de Chile. Esta decisión, formalizada a través de la Resolución Exenta N°9638/2025, implica la protección de 657.01 hectáreas que abarcan 13 comunas de la Región Metropolitana. Este reconocimiento no solo es un paso significativo hacia la conservación del medio ambiente, sino que también resalta la importancia de los ecosistemas urbanos en la vida diaria de los ciudadanos.
### La Declaración del Río Mapocho como Humedal Urbano
La Ley de Humedales Urbanos, conocida como Ley Nº21.202, es la normativa que permite la declaración de humedales en áreas urbanas. Esta ley otorga a los municipios herramientas adicionales para proteger estos ecosistemas, que son vitales para la biodiversidad y el bienestar de la comunidad. La declaración del río Mapocho como humedal urbano significa que cualquier actividad que se realice en sus cercanías deberá cumplir con criterios de sustentabilidad establecidos por la ley.
Los municipios ahora tienen la capacidad de elaborar ordenanzas que protejan estos espacios, lo que incluye la posibilidad de postergar permisos para desarrollos urbanos que puedan afectar el ecosistema. Además, todos los humedales urbanos deben ser incluidos en los Instrumentos de Planificación Territorial como Áreas de Protección de Valor Natural. Esto asegura que el río Mapocho no solo sea un recurso hídrico, sino también un espacio protegido que contribuya a la calidad de vida de los santiaguinos.
### Beneficios de Proteger los Humedales Urbanos
La protección del río Mapocho como humedal urbano trae consigo múltiples beneficios tanto para el medio ambiente como para los habitantes de Santiago. Desde la Municipalidad de Lo Barnechea se han destacado varios de estos beneficios, que son cruciales en el contexto actual de crisis climática y urbanización acelerada.
1. **Mejora de la Ventilación Urbana**: El cauce del río y sus alrededores actúan como corredores de viento, lo que ayuda a disminuir los episodios críticos de contaminación, especialmente durante los meses de otoño e invierno. Esto es esencial para mejorar la calidad del aire en una ciudad que enfrenta altos niveles de polución.
2. **Regulación de Temperaturas**: Gracias a la evapotranspiración y la sombra proporcionada por la vegetación ribereña, el río contribuye a reducir la temperatura del aire, mitigando el calor extremo durante el verano. Esto es especialmente importante en una ciudad donde las olas de calor son cada vez más frecuentes.
3. **Prevención de Inundaciones**: La preservación de áreas libres de desarrollo urbano a lo largo del río ayuda a regular el flujo hídrico, lo que a su vez previene daños por desbordes. Esto es fundamental en un contexto donde el cambio climático puede intensificar fenómenos meteorológicos extremos.
4. **Fomento de la Biodiversidad**: El humedal proporciona hábitat para diversas especies de flora y fauna, manteniendo la conectividad ecológica en un entorno urbano. Esto es vital para la conservación de la biodiversidad, que se encuentra amenazada por la urbanización y la contaminación.
5. **Espacios Recreativos**: La creación de áreas verdes y espacios naturales a lo largo del río ofrece oportunidades para actividades al aire libre como caminatas, ciclismo y deportes. Estos espacios no solo mejoran la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también fomentan un estilo de vida más saludable.
6. **Conexión con la Naturaleza**: En un mundo cada vez más urbanizado, la existencia de humedales urbanos como el río Mapocho permite a los ciudadanos reconectar con la naturaleza, lo que es esencial para el bienestar mental y emocional.
La reciente declaración del río Mapocho como humedal urbano es un paso significativo hacia la protección del patrimonio natural de Santiago. Sin embargo, el verdadero desafío radica en avanzar desde esta declaración hacia una gestión efectiva que incluya financiamiento, fiscalización y participación ciudadana. Solo así se podrá garantizar que este reconocimiento se traduzca en una protección real y efectiva del ecosistema, asegurando un futuro más sostenible para la ciudad y sus habitantes.
