El 16 de noviembre de 2025, Ecuador vivió una jornada electoral que marcó un hito en su historia política reciente. Con una participación superior al 80%, los ciudadanos se manifestaron en contra de las cuatro propuestas presentadas por el presidente Daniel Noboa en un referendo y consulta popular. Este evento no solo refleja el descontento de la población, sino que también pone de relieve las tensiones políticas y sociales que atraviesan el país.
### Resultados del Referendo: Un Rechazo Contundente
Los resultados preliminares, con cerca del 70% de las actas validadas, muestran que la mayoría de los ecuatorianos se opone a la instalación de bases militares extranjeras en su territorio, con un 60,3% de votos en contra. Además, el 57,8% rechazó el fin del financiamiento estatal a partidos políticos, y un 53,2% se opuso a la reducción de escaños en la Asamblea Nacional. La propuesta de convocar una Asamblea Constituyente para reescribir la Constitución de 2008 también fue rechazada por más del 61% de los votantes.
Estos resultados son un duro golpe para el gobierno de Noboa, que había mostrado optimismo respecto a la consulta. La administración había liderado una campaña por el «Sí» a estas propuestas, pero se encontró con una oposición organizada, principalmente por parte del correísmo y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), así como diversas organizaciones sociales y sindicatos.
La propuesta de establecer bases militares estadounidenses en Ecuador, particularmente en Manta y Salinas, había sido un tema polémico. Durante la campaña, Noboa había defendido la necesidad de estas bases como parte de una estrategia de seguridad nacional, pero el electorado ha dejado claro que no comparte esta visión. La historia reciente de Manta, que albergó una base militar estadounidense entre 1999 y 2009, está marcada por denuncias de violaciones de derechos humanos, lo que ha alimentado el rechazo a la presencia militar extranjera.
### Contexto Político y Social: Un País en Crisis
La consulta popular se llevó a cabo en un contexto de creciente violencia y criminalidad en Ecuador, atribuida en gran parte al narcotráfico y a la actividad de grupos criminales. La situación ha llevado al gobierno a declarar un estado de excepción en varias provincias y a clasificar a las bandas criminales como grupos terroristas. A pesar de estas medidas, la tasa de homicidios ha continuado en aumento, lo que ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza entre la población.
El referendo de noviembre de 2025 es el decimoquinto proceso de democracia directa en Ecuador desde 1978, y refleja la historia de un país que ha visto a ocho presidentes recurrir a este mecanismo. Rafael Correa, quien gobernó de 2007 a 2017, es el mandatario que más veces ha convocado a la ciudadanía a las urnas, con un total de cuatro consultas. En este sentido, la consulta de Noboa es la segunda que se realiza desde su llegada al poder, habiendo convocado previamente a una consulta en abril de 2024, donde ganó el «Sí» en nueve de las once preguntas planteadas.
La oposición ha criticado duramente la convocatoria de este referendo, argumentando que es una distracción de los problemas reales que enfrenta el país, como la crisis de seguridad y el deterioro de los servicios públicos. La Revolución Ciudadana, el partido de Correa, ha denunciado que el gobierno de Noboa está utilizando el referendo como una herramienta para privatizar la educación y la salud, mientras que defiende que la actual Constitución es un marco que garantiza los derechos de las minorías.
La jornada electoral se desarrolló de manera pacífica, con la supervisión de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, así como de observadores electorales. Sin embargo, el clima de tensión y la polarización política son evidentes, y los resultados del referendo podrían tener repercusiones significativas en la gobernabilidad de Noboa y en el futuro político del país.
Ecuador se encuentra en un momento crucial, donde la voz del pueblo ha resonado con fuerza en las urnas. La respuesta a las propuestas de Noboa no solo refleja un rechazo a su administración, sino también una demanda de cambio y una búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad ecuatoriana. La historia política del país sigue escribiéndose, y los próximos pasos del gobierno serán cruciales para determinar el rumbo que tomará Ecuador en los próximos años.
