El año 2025 ha sido un periodo complicado para el Congreso chileno, marcado por la falta de quórum en varias sesiones y una notable ausencia de legisladores. Este fenómeno ha generado un debate sobre la eficacia del sistema legislativo y la responsabilidad de los parlamentarios en el cumplimiento de sus funciones. Las sesiones del Congreso, que deberían ser el espacio donde se discuten y aprueban leyes fundamentales para el país, se han visto afectadas por la falta de asistencia de muchos diputados y senadores, lo que ha llevado a una disminución en el número de leyes aprobadas.
La situación se tornó crítica en dos fechas clave: el 15 de octubre y el 9 de diciembre de 2025, cuando las sesiones de la Cámara de Diputados fracasaron por falta de quórum. Este tipo de incidentes no ocurría desde 2021, lo que refleja un cambio preocupante en la dinámica del trabajo legislativo. El presidente Gabriel Boric criticó abiertamente la situación, señalando la responsabilidad de los parlamentarios en su ausencia. Sin embargo, el timonel de la Cámara, José Miguel Castro, recordó que el propio Boric también había estado ausente en sesiones anteriores, lo que generó un choque entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La falta de asistencia no es un problema nuevo, pero ha alcanzado niveles alarmantes. En el Senado, algunos parlamentarios han tenido tasas de inasistencia que no han sido justificadas. Por ejemplo, la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, acumuló 29 ausencias, mientras que Juan Castro Prieto, del Partido Social Cristiano, tuvo 24. Este patrón de inasistencias ha llevado a que muchas sesiones comiencen con retraso, afectando la capacidad del Senado para cumplir con su agenda legislativa.
La asistencia promedio en la Cámara de Diputados fue de 103 sesiones por diputado de un total de 116, mientras que en el Senado, la asistencia promedio fue de 83 sesiones de 98. Estos números indican que, aunque algunos parlamentarios han justificado sus ausencias, la tendencia general es preocupante. En el caso de la Cámara de Diputados, Chiara Barchiesi lidera la lista de inasistencias con 70 faltas, aunque su ausencia se debió a su maternidad. Otros casos, como el de Carmen Hertz y Marta González, también reflejan situaciones personales que justifican sus inasistencias.
A pesar de estas justificaciones, el año 2025 se ha convertido en el periodo con menos leyes despachadas desde la Cámara de Diputados, con solo 77 leyes aprobadas. Esto contrasta con los 194 cuerpos legales aprobados en 2022 y los 151 en 2023. La falta de quórum y la inasistencia de los legisladores han llevado a que el trabajo legislativo se vea comprometido, lo que podría tener repercusiones en la implementación de políticas públicas necesarias para el país.
En el Senado, la situación es similar. Jorge Soria, del PPD, solo asistió a una sesión, mientras que otros senadores, como Fabiola Campillai y Loreto Carvajal, también han tenido un número significativo de inasistencias, muchas de las cuales no han sido justificadas. La falta de asistencia no solo afecta la capacidad de los senadores para legislar, sino que también pone en entredicho su compromiso con el trabajo legislativo.
La justificación de las ausencias ha sido un tema recurrente en el debate público. Algunos senadores han argumentado que sus compromisos en el extranjero o en actividades oficiales les impiden asistir a las sesiones. Sin embargo, esta situación ha generado críticas sobre la falta de responsabilidad y compromiso de los parlamentarios con su deber de representar a la ciudadanía. La percepción pública sobre la eficacia del Congreso se ve afectada por estas ausencias, lo que podría tener un impacto en la confianza de los ciudadanos en sus representantes.
La situación actual plantea interrogantes sobre cómo mejorar la asistencia y la eficacia legislativa en el Congreso chileno. Es fundamental que se implementen medidas que fomenten la responsabilidad de los parlamentarios y aseguren que cumplan con sus funciones de manera efectiva. Esto podría incluir la revisión de las normativas sobre inasistencias y la implementación de sanciones para aquellos que no justifiquen adecuadamente sus faltas.
Además, es crucial que los ciudadanos exijan a sus representantes un compromiso real con su labor legislativa. La participación activa de la ciudadanía en el proceso político puede ser un factor determinante para impulsar cambios en la forma en que se lleva a cabo el trabajo legislativo. La transparencia y la rendición de cuentas son elementos esenciales para restaurar la confianza en el sistema político y garantizar que los intereses de la población sean atendidos de manera adecuada.
En resumen, el año 2025 ha evidenciado una crisis en la asistencia de los legisladores chilenos, lo que ha llevado a una disminución en la producción legislativa. La falta de quórum y las inasistencias injustificadas son temas que deben ser abordados con urgencia para asegurar que el Congreso cumpla con su función de representar y legislar en beneficio de la ciudadanía. La responsabilidad y el compromiso de los parlamentarios son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema democrático en Chile.
