El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha expresado una serie de críticas a la reciente modificación del decreto del Ministerio de Hacienda, que establece nuevas metas de Balance Estructural para el periodo de gobierno actual. Este decreto, publicado el 10 de octubre de 2025, ha suscitado preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal del país y la transparencia en la gestión de las finanzas públicas.
### Cambios en las Metas de Balance Estructural
El nuevo decreto establece metas de Balance Estructural de -1,6% del PIB para 2025 y -1,1% para 2026, en contraste con las metas previamente comprometidas de -1,1% y -0,5%, respectivamente. Según el CFA, el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Presupuestos (Dipres) justificaron este cambio con una serie de “otras causales extraordinarias”, que incluyen la desviación de los ingresos proyectados y la mejora en la metodología de estimación. Sin embargo, el CFA ha señalado que estos fundamentos se basan principalmente en errores de proyección de ingresos que fueron identificados y corregidos parcialmente mediante ajustes metodológicos.
El CFA advierte que la invocación de causales extraordinarias debe ser excepcional y que su uso sin criterios claros puede abrir la puerta a la discrecionalidad, lo que podría debilitar la regla fiscal. En su informe, el CFA enfatiza la necesidad de establecer mecanismos de corrección más efectivos que refuercen el cumplimiento de la regla fiscal, sugiriendo que el diseño de las cláusulas de escape debe ser más riguroso para evitar que la sustitución del decreto se convierta en una práctica recurrente.
### Sostenibilidad de la Deuda y Proyecciones Fiscales
El análisis de sostenibilidad realizado por el CFA en su último informe semestral indica que, aunque las nuevas metas de balance estructural podrían ser coherentes con una senda fiscalmente sostenible, la deuda bruta del país seguiría aumentando, acercándose al nivel prudente del 45% del PIB. Este aumento en la deuda es motivo de preocupación, ya que mantener déficits estructurales más altos puede debilitar la credibilidad y sostenibilidad fiscal del país.
El informe del CFA destaca que si el déficit estructural de -1,1% del PIB se mantiene más allá de 2026, la deuda podría superar el nivel prudente en 2028, lo que configuraría una trayectoria difícil de sostener. Esto plantea un desafío significativo para el gobierno, que deberá implementar un esfuerzo fiscal considerable para cumplir con las nuevas metas y evitar un aumento insostenible de la deuda.
El CFA también ha señalado que la sobreestimación de los ingresos proyectados para 2024 podría tener un impacto negativo en las proyecciones para 2025. A pesar de que el CFA considera que las nuevas metas pueden ser viables, advierte que la menor exigencia de estas metas incrementa el riesgo de que la deuda supere el umbral del 45% del PIB, lo que podría tener repercusiones graves para la economía del país.
En este contexto, el CFA insta al gobierno a establecer metas de Balance Estructural más exigentes en el futuro y a realizar los esfuerzos fiscales necesarios para cumplirlas. La falta de un enfoque riguroso en la política fiscal podría llevar a una erosión de la confianza en la gestión económica del país, lo que a su vez podría afectar la inversión y el crecimiento a largo plazo.
El debate sobre la política fiscal y la sostenibilidad de la deuda es crucial en un momento en que la economía enfrenta desafíos significativos. La capacidad del gobierno para gestionar sus finanzas de manera efectiva y transparente será fundamental para garantizar la estabilidad económica y la confianza de los inversores. Las recomendaciones del CFA, si son implementadas adecuadamente, podrían ayudar a fortalecer la sostenibilidad fiscal y a preservar la transparencia en la gestión de los recursos públicos.