Movitec, una destacada empresa chilena en el sector de la minería, se encuentra en medio de un conflicto interno que ha escalado a los tribunales, involucrando a sus socios históricos. La disputa se centra en las familias Duch y Sekul, quienes han sido socios desde la fundación de la compañía en 1974. La situación se ha intensificado tras la muerte de Sergio Sekul en 2022, lo que ha llevado a una serie de renuncias y acusaciones de mala gestión y falta de transparencia.
La historia de Movitec es rica y compleja. Fundada por Jaime Duch y Sergio Sekul, la empresa ha sido un pilar en la industria minera, ofreciendo servicios de movimientos de tierra y arriendo de equipos. Sin embargo, la muerte de Sekul marcó un punto de inflexión. Desde entonces, los Duch han denunciado que han sido excluidos de la administración de la empresa, lo que ha llevado a una solicitud de medida prejudicial en los tribunales. Esta medida busca que los Sekul exhiban documentos clave relacionados con la gestión de la empresa, alegando que han sido privados de información crucial para la toma de decisiones.
### La Lucha por el Control de Movitec
El conflicto se ha intensificado en los últimos meses, con los Duch argumentando que los Sekul han tomado el control de facto de la compañía. Según la acción legal presentada, los Duch no tienen claridad sobre la situación financiera de Movitec, las actividades comerciales que se han llevado a cabo, ni el destino de los fondos que han ingresado a la empresa. Este vacío de información ha generado un clima de desconfianza y tensión entre las partes.
Desde la muerte de Sekul, la empresa ha enfrentado una serie de desafíos. En 2022, el gerente general Jaime Duch León renunció, y su puesto fue ocupado por Claudio Muggane, quien también dejó la empresa un año después. Josip Sekul asumió el cargo de gerente general, pero su gestión ha sido cuestionada por los Duch, quienes han señalado irregularidades en la administración. La falta de comunicación y la negativa de los Sekul a proporcionar información han exacerbado la crisis interna.
La situación se complica aún más por el contexto de la llamada “trama bielorrusa”, un escándalo que ha salpicado a Movitec. En 2021, la empresa se adjudicó un contrato significativo con la bielorrusa BelAZ para el movimiento de tierras en el proyecto Rajo Inca de Codelco, un contrato valorado en $158 mil millones. Sin embargo, la relación con Codelco se deterioró rápidamente debido a incumplimientos y atrasos, lo que culminó en la rescisión del contrato y la imposición de sanciones económicas severas.
### Implicaciones Legales y Financieras
El impacto financiero de la rescisión del contrato con Codelco ha sido devastador para Movitec. La empresa enfrenta un pasivo de $70 mil millones, lo que ha llevado a la intervención de la cancillería bielorrusa y ha puesto en riesgo su viabilidad. Los Duch han argumentado que los Sekul son responsables de esta situación, ya que han tomado decisiones que han perjudicado a la empresa. En respuesta, los Sekul han presentado su propia versión de los hechos, alegando que los Duch también tienen parte de la responsabilidad en la crisis actual.
Las acusaciones de soborno en el contexto de la trama bielorrusa han añadido una capa adicional de complejidad a la situación. La Fiscalía ha señalado que abogados vinculados a Movitec habrían sobornado a jueces para obtener fallos favorables en sus litigios. Este escándalo ha puesto a la empresa en el centro de una tormenta mediática y ha afectado su reputación en el sector.
A medida que se acercan las audiencias judiciales, la tensión entre los Duch y los Sekul sigue en aumento. La próxima audiencia está programada para el 15 de noviembre, y se espera que sea un momento crucial en la resolución de este conflicto. La falta de resolución podría llevar a una mayor inestabilidad en la empresa y afectar su capacidad para operar en un mercado ya complicado.
El futuro de Movitec pende de un hilo, y la resolución de este conflicto interno será determinante para su continuidad. La situación actual refleja no solo las luchas de poder dentro de la empresa, sino también los desafíos más amplios que enfrenta la industria minera en Chile, donde la transparencia y la ética en la gestión son más importantes que nunca.
