La reciente decisión del futuro ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, de suspender el Pase Cultural ha generado un intenso debate en el Congreso chileno. Este programa, que fue implementado en julio de 2025, ofrece un beneficio de $50,000 a jóvenes de 18 y 19 años, así como a adultos mayores del 40% más vulnerable, con el objetivo de fomentar el acceso a actividades culturales. Sin embargo, la medida ha sido cuestionada por varios parlamentarios, quienes expresan preocupaciones sobre su legalidad y el impacto que podría tener en la cultura del país.
La controversia se intensificó cuando Undurraga anunció que la suspensión del Pase Cultural entraría en vigor el 11 de marzo y solicitó a la Contraloría General de la República que iniciara una auditoría sobre el uso de los fondos del programa. En su declaración a través de la red social X, el futuro ministro afirmó: «Basta de abusos». Este comentario se produjo tras la difusión de un reportaje que reveló testimonios de beneficiarios que admitieron haber utilizado los recursos del Pase Cultural para fines no autorizados, como la anulación de compras y el reembolso de dinero a sus cuentas.
**Posturas Divididas en el Congreso**
Las reacciones en el Congreso han sido polarizadas. Desde el Partido Comunista, la diputada Nathalie Castillo criticó la decisión de Undurraga, argumentando que el Pase Cultural está respaldado por la Ley de Presupuestos 2026 y su implementación es obligatoria. Castillo enfatizó que cualquier intento de desmantelar el programa será fiscalizado, defendiendo así los derechos culturales de los ciudadanos.
Por otro lado, el diputado Jorge Durán, de la ex-Renovación Nacional, apoyó la decisión del futuro ministro, argumentando que es necesario poner fin a lo que él considera un «derroche» de recursos públicos. Durán sostiene que la cultura no debería depender del financiamiento estatal directo y que el Pase Cultural ha beneficiado a sectores «ideologizados». Esta postura fue respaldada también por el diputado Gustavo Benavente (UDI), quien afirmó que el programa estaba siendo mal utilizado y que su eliminación sería una medida acertada.
Desde el Partido Republicano, el diputado Hotuiti Teao valoró la decisión de fiscalizar el uso del Pase Cultural, sugiriendo que el programa necesita una reformulación para garantizar que cumpla su objetivo social. Sin embargo, el diputado Eduardo Durán (RN) expresó que las denuncias sobre el mal uso de los fondos deben ser investigadas a fondo, subrayando que el Pase Cultural fue creado para fomentar el acceso a bienes culturales y no para otros fines.
**Denuncias y Auditorías**
La polémica no solo ha generado un debate político, sino que también ha llevado al Ministerio de las Culturas a presentar una denuncia ante el Consejo de Defensa del Estado para investigar posibles irregularidades en el uso del Pase Cultural. La ministra Carolina Arredondo indicó que, una vez que se determinen las responsabilidades, se solicitará la restitución de los recursos al fisco. Esta acción refleja la seriedad con la que el gobierno saliente está tratando las acusaciones de mal uso de los fondos.
El Pase Cultural, que cuenta con una asignación presupuestaria de más de 26 mil millones de pesos para el año en curso, ha sido un tema de discusión desde su implementación. Los críticos del programa argumentan que ha habido un uso indebido de los recursos, mientras que sus defensores sostienen que es una herramienta vital para mejorar el acceso a la cultura en sectores vulnerables.
La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro del Pase Cultural y su impacto en la sociedad chilena. Con un nuevo gobierno a la vista, las decisiones que se tomen en relación a este programa podrían tener repercusiones significativas en la forma en que se financian y se accede a las actividades culturales en el país. La discusión sobre el Pase Cultural no solo es un reflejo de las diferencias políticas en el Congreso, sino que también pone de manifiesto la importancia de la cultura en la vida de los ciudadanos y la necesidad de garantizar su acceso de manera equitativa y responsable.
