El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha tomado una decisión que ha sacudido las relaciones entre Colombia y Estados Unidos al ordenar la suspensión del intercambio de información de inteligencia y seguridad con el país norteamericano. Esta medida, anunciada el 11 de noviembre de 2025, se implementará hasta que la administración de Donald Trump detenga los ataques aéreos que han sido calificados como ilegales por Petro. Estos ataques han sido dirigidos contra embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, acusadas de estar vinculadas al narcotráfico.
La decisión de Petro ha intensificado las tensiones entre ambos países, especialmente en un contexto donde el Reino Unido también ha suspendido parte de su intercambio de inteligencia con Estados Unidos, citando preocupaciones sobre la legalidad de las acciones estadounidenses bajo el derecho internacional. Esta situación ha llevado a un debate sobre las implicaciones de la suspensión del intercambio de inteligencia, tanto para Colombia como para la lucha global contra el narcotráfico.
**Reacciones Locales e Internacionales**
La reacción a la decisión de Petro ha sido variada. El expresidente Iván Duque, quien ocupó el cargo antes que Petro, criticó la medida en redes sociales, calificándola de “estupidez” y argumentando que la cooperación en inteligencia es crucial para la seguridad de Colombia. Duque recordó que Colombia ha trabajado durante años con el apoyo de Estados Unidos y otros países en la lucha contra el narcotráfico, destacando la importancia de la campaña naval ‘Orión’ que ha permitido la interdicción de drogas en el Caribe.
Por su parte, el investigador Mauricio Reina, del centro de estudios Fedesarrollo, expresó su preocupación por la decisión de Petro, señalando que Colombia necesita urgentemente la cooperación de inteligencia de Estados Unidos debido a la grave situación de orden público en el país. Reina enfatizó que, a diferencia del Reino Unido, Colombia enfrenta una crisis de seguridad que podría verse agravada por la falta de información de inteligencia.
El director sénior de Políticas en Crisis Group, Ivan Briscoe, ofreció una perspectiva diferente, sugiriendo que la situación actual no beneficia a ninguna de las partes. Según Briscoe, la polarización extrema en la región y las tensiones entre Estados Unidos y ciertos países latinoamericanos complican aún más el panorama.
**Impacto en la Lucha Contra el Narcotráfico**
Colombia es el principal productor de cocaína del mundo y, como tal, su relación con Estados Unidos ha sido fundamental en la lucha contra el narcotráfico. Desde la década de 1980, las autoridades colombianas han colaborado con organismos estadounidenses como la DEA y el FBI, lo que ha permitido la detención de aeronaves y embarcaciones que transportan drogas hacia Estados Unidos. Sin embargo, la decisión de Petro de suspender el intercambio de inteligencia podría tener consecuencias devastadoras para esta lucha.
Expertos advierten que la falta de cooperación en inteligencia podría beneficiar a los narcotraficantes. El vicealmirante en retiro de la Marina de Colombia, Paulo Guevara, subrayó que el narcotráfico es un fenómeno complejo que afecta a muchos países y que la cooperación internacional ha sido clave en la lucha antinarcóticos. Guevara explicó que, por ejemplo, cuando Colombia proporciona información sobre un barco sospechoso, Estados Unidos puede alertar a México para interceptar la embarcación antes de que llegue a su destino.
Además, la falta de información proveniente de Estados Unidos podría dificultar la comprensión de cómo operan los grupos del crimen organizado en Colombia. Guevara lamentó que Colombia podría perder un aliado estratégico que ha proporcionado inteligencia valiosa durante más de 40 años, lo que podría resultar en un debilitamiento significativo de los recursos disponibles para combatir el narcotráfico.
Briscoe también enfatizó que la relación entre Colombia y Estados Unidos es crucial, dado que el país andino es el mayor productor de cocaína y Estados Unidos es el principal consumidor. La suspensión del intercambio de inteligencia podría llevar a un aumento en la actividad delictiva y a un debilitamiento de las capacidades de las fuerzas de seguridad colombianas.
La situación actual plantea un escenario complicado para ambos países, y las tensiones entre el gobierno de Petro y la administración de Trump podrían continuar escalando. Mientras tanto, la lucha contra el narcotráfico en Colombia se enfrenta a un futuro incierto, con la posibilidad de que la falta de cooperación internacional tenga repercusiones graves en la seguridad y el orden público del país.
