El Índice de Riesgo Empresarial, elaborado por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), ha mostrado un ligero aumento en su medición durante el cuarto trimestre de 2025, alcanzando un puntaje de 7,37. Este incremento de 0,2 puntos respecto al tercer trimestre, que marcó 7,17, refleja una situación compleja para las empresas en el país. Sin embargo, al observar el promedio anual, se evidencia una caída significativa, ya que el índice se situó en 7,42 puntos, lo que representa una disminución en comparación con los 8,2 puntos registrados en 2024, el año que marcó el máximo histórico desde que se inició esta medición en 2021.
### Componentes del Índice de Riesgo Empresarial
El Índice de Riesgo Empresarial se compone de dos elementos principales: el componente laboral y el componente financiero. En el último trimestre de 2025, el componente laboral experimentó un aumento de 0,5 puntos, alcanzando un total de 5,62 puntos. A pesar de este incremento, se encuentra 1,2 puntos por debajo del mismo período del año anterior. Este comportamiento sugiere que las empresas están enfrentando presiones persistentes en el cumplimiento de sus obligaciones laborales, lo que se traduce en un entorno más riesgoso para las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Por otro lado, el componente financiero se ubicó en 9,13 puntos, mostrando una ligera disminución de 0,1 puntos en comparación con el trimestre anterior. Este resultado indica una moderación del riesgo asociado a la morosidad y los protestos, aunque no es suficiente para contrarrestar las exigencias laborales que continúan afectando a las empresas.
### Sectores Más Afectados y Perspectivas Futuras
El análisis sectorial revela que de los doce sectores evaluados, siete mostraron un aumento en el riesgo empresarial. Los sectores más afectados incluyen la operación industrial, comercio, restaurantes y hoteles, publicidad, marketing y medios, industria eléctrica, y medioambiente. En contraste, sectores como transportes, logística y comercio exterior, así como servicios empresariales y financieros, mostraron un comportamiento más favorable, con disminuciones en sus índices de riesgo.
Particularmente, las pymes han sido las más impactadas, con un aumento de 0,4 puntos en su índice de riesgo, lo que está estrechamente relacionado con el deterioro del componente laboral. Las microempresas, sin embargo, experimentaron una ligera mejora, con una disminución de 0,2 puntos en su índice. Las grandes empresas, por su parte, mantuvieron un índice estable, sin variaciones significativas.
El contexto internacional también juega un papel crucial en el riesgo empresarial. La economía global se enfrenta a un entorno incierto, caracterizado por eventos geopolíticos y financieros que afectan el desempeño económico. Esta fragilidad externa puede influir en la capacidad de adaptación de las empresas chilenas a un marco de costos más exigente.
El gerente de estudios de la CCS, George Lever, enfatiza que, ante un escenario externo incierto y un entorno económico menos dinámico, las empresas deben gestionar activamente el riesgo y realizar ajustes operacionales. Esto es especialmente relevante para aquellas actividades que están más expuestas a las fluctuaciones del ciclo económico y del mercado laboral.
De cara a 2026, se espera que el riesgo empresarial continúe siendo un tema de preocupación, y las empresas deberán estar preparadas para enfrentar los desafíos que se avecinan. La capacidad de adaptación y la gestión proactiva del riesgo serán fundamentales para navegar en un entorno empresarial cada vez más complejo y competitivo.
