A partir del 1 de mayo de 2026, Ámsterdam implementará una medida innovadora al prohibir la publicidad de carne en espacios públicos. Esta decisión, aprobada por el consejo municipal el 22 de enero, busca abordar las preocupaciones ambientales y de salud asociadas con el consumo excesivo de productos cárnicos. La normativa afecta a vallas publicitarias, pantallas en el transporte público y otros espacios abiertos, aunque permite que los anuncios continúen en los establecimientos que venden carne, como carnicerías y supermercados. La intención es evitar ser «innecesariamente restrictivos» y dejar claro que no se prohíbe la carne como producto, sino su promoción masiva en lugares comunes.
**Motivaciones Detrás de la Prohibición**
La iniciativa de Ámsterdam se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio por reducir la normalización del consumo excesivo de carne, que se considera perjudicial para el medio ambiente. La ciudad ha tomado esta decisión en el contexto de una política que también prohíbe la publicidad de vuelos aéreos, cruceros, combustibles fósiles y vehículos de gasolina, todos ellos identificados como productos con un alto impacto ambiental. La propuesta fue respaldada por 27 de los 45 miembros del consejo municipal, destacando la colaboración entre el Partido por los Animales e Izquierda Verde.
El objetivo de esta medida es alinearse con el «Plant Based Treaty», una iniciativa internacional que promueve sistemas alimentarios basados en plantas. Además, la ciudad tiene la ambición de que, para 2050, al menos el 50% de la dieta de sus habitantes sea de origen vegetal. Jenneke van Pijpen, concejala de Izquierda Verde, enfatizó que no se puede tomar en serio la política climática y al mismo tiempo permitir la promoción de productos que contribuyen al cambio climático. Anke Bakker, del Partido por los Animales, añadió que Ámsterdam no debería promover una industria que causa sufrimiento animal y daño ambiental.
**Evidencia Científica y Comparaciones Internacionales**
La decisión de Ámsterdam se apoya en investigaciones científicas que indican que los alimentos de origen animal, especialmente las carnes rojas y los productos lácteos, están asociados con un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero. En contraste, los alimentos de origen vegetal tienden a requerir menos energía, tierra y agua para su producción. Joey Cramer, director de ProVeg Países Bajos, destacó que la restricción publicitaria es lógica, dado que la mayor parte de las emisiones de carbono en el sistema alimentario provienen de la producción de carne.
Aunque Ámsterdam es la primera capital del mundo en adoptar una prohibición de este tipo, no es un caso aislado. La ciudad de Haarlem ya había implementado una medida similar en 2021, que comenzó a aplicarse en 2024, y otras localidades en los Países Bajos, como Utrecht y Bloemendaal, están considerando propuestas similares. Este movimiento refleja una tendencia creciente en varias ciudades y países que buscan reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos y promover dietas más sostenibles.
La prohibición de la publicidad de carne en Ámsterdam es un ejemplo de cómo las políticas locales pueden influir en el comportamiento del consumidor y contribuir a un cambio cultural hacia dietas más sostenibles. A medida que más ciudades y países se enfrentan a la crisis climática, es probable que veamos un aumento en este tipo de regulaciones, que buscan no solo informar a los ciudadanos sobre las consecuencias de sus elecciones alimentarias, sino también fomentar un cambio hacia prácticas más responsables y respetuosas con el medio ambiente.
