En el contexto actual de la economía global, la gestión de las cuentas fiscales se ha convertido en un tema crucial para muchos países, especialmente para aquellos en vías de desarrollo. En una reciente presentación del Informe de Estabilidad Financiera (IEF) del segundo semestre de 2025, la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, subrayó la necesidad de mantener una postura cautelosa en la administración de las finanzas públicas. Esta declaración resuena con fuerza en un momento en que los déficits estructurales y el aumento de la deuda pública son preocupaciones constantes.
La presidenta del Banco Central destacó que la persistencia de déficits estructurales durante varios años ha erosionado las holguras fiscales, lo que a su vez ha incrementado la deuda pública. A pesar de que las proyecciones oficiales sugieren que la deuda se mantendrá por debajo de niveles considerados prudentes en los próximos años, la advertencia de Costa es clara: la cautela es esencial. Mantener un endeudamiento soberano sostenible no solo es vital para asegurar el acceso a financiamiento para hogares y empresas, sino que también proporciona a la economía la capacidad necesaria para enfrentar futuros shocks.
### Riesgos Externos y Vulnerabilidades Globales
Uno de los puntos más destacados por Costa fue el riesgo proveniente del sector externo. En su análisis, mencionó que las vulnerabilidades globales se han intensificado, y que existen focos de incertidumbre que podrían afectar la estabilidad económica. La presidenta del Banco Central se refirió al aumento del apetito por riesgo en los mercados financieros globales, lo que ha llevado a un incremento en los precios de activos financieros considerados riesgosos. Esta situación, según Costa, podría desencadenar un ajuste abrupto en los mercados financieros, afectando directamente a los países emergentes.
Los factores que podrían provocar este ajuste son variados. Desde tensiones geopolíticas y comerciales hasta la percepción del mercado sobre la sostenibilidad de la deuda soberana en países avanzados, todos estos elementos pueden influir en la estabilidad financiera. Además, el impacto del cambio tecnológico en el crecimiento económico, especialmente en Estados Unidos, también juega un papel crucial. La resiliencia de la economía estadounidense en el corto plazo, impulsada por la tecnología, podría tener repercusiones en los mercados emergentes, elevando las tasas de interés y encareciendo el crédito.
Costa enfatizó que estos cambios en los precios de los activos financieros no solo afectan a los mercados internacionales, sino que también tienen un efecto dominó en los agentes económicos locales. La interconexión entre el sistema bancario y los agentes no bancarios puede resultar en una mayor necesidad de liquidez, lo que podría acentuar aún más el impacto sobre el valor de los activos en el mercado local. Aunque este escenario se considera de baja probabilidad, el riesgo es alto y no debe ser subestimado.
### La Bolsa Local y su Comportamiento
En cuanto a la situación de la bolsa local, Costa observó que el mercado ha mostrado signos de recuperación desde niveles más bajos. Esta tendencia se alinea con el comportamiento de otros mercados emergentes, lo que sugiere un crecimiento más acorde con los fundamentos económicos del país. Sin embargo, es importante hacer una distinción entre el diagnóstico de los países en desarrollo y lo que se observa en los países avanzados.
La presidenta del Banco Central también abordó la importancia de la estabilidad en el mercado de valores, señalando que la recuperación de la bolsa local es un indicativo positivo. Sin embargo, la cautela sigue siendo la palabra clave. La capacidad de la economía para absorber shocks futuros dependerá en gran medida de la prudencia en la gestión fiscal y del manejo de la deuda pública.
En este contexto, es fundamental que los responsables de la política económica mantengan un enfoque equilibrado que permita no solo la recuperación económica, sino también la sostenibilidad a largo plazo. La gestión de las cuentas fiscales debe ser vista como una herramienta esencial para garantizar la estabilidad económica y la confianza de los inversores.
La situación actual exige una vigilancia constante y una evaluación continua de los riesgos. La capacidad de adaptación y la toma de decisiones informadas serán determinantes para enfrentar los desafíos que se presenten en el futuro. En un mundo cada vez más interconectado, las decisiones tomadas en un país pueden tener repercusiones significativas en otros, lo que hace que la cautela y la prudencia sean más importantes que nunca.
