El panorama político en Chile se ha visto sacudido por la reciente crisis en la campaña presidencial de Jeannette Jara, candidata de la centroizquierda. Desde su gira por el sur del país, Jara ha tenido que lidiar con tensiones internas que han puesto a prueba la cohesión de su equipo. La controversia se desató tras las críticas de Lautaro Carmona, líder del Partido Comunista, hacia Mario Marcel, exministro de Hacienda, lo que generó un choque entre figuras clave de su comando, como Ricardo Lagos Weber y Bárbara Figueroa.
### La Tensión Interna del Comando
La situación comenzó a complicarse cuando Carmona comparó a Marcel con un «dios» que obstaculizaba el avance de políticas sociales. Esta declaración encendió la ira de los miembros del Socialismo Democrático, que apoyan a Jara. Lagos Weber, vocero de la campaña, expresó su preocupación al afirmar que Carmona estaba «aportillando» la campaña, lo que llevó a una serie de enfrentamientos verbales entre los distintos sectores del comando.
Figueroa, quien había sido la generalísima de la campaña en las primarias, intentó calmar las aguas, pidiendo a Carmona que se abstuviera de criticar a Marcel y que se enfocara en la campaña electoral. Sin embargo, la tensión continuó creciendo, lo que obligó al equipo de Jara a implementar un plan de contención para manejar la crisis. Este plan incluía la elaboración de minutas por parte de dos grupos principales: uno liderado por el senador Daniel Núñez y otro por Susana González, exjefa de gabinete de la ministra Camila Vallejo.
A pesar de los esfuerzos por reducir la tensión, la situación se volvió a complicar cuando Figueroa reafirmó sus críticas a Marcel en una reunión pública, lo que llevó a un nuevo llamado a la calma por parte de Jara. La candidata, desde el sur del país, enfatizó que no era la «mamá de ninguno de los dirigentes» y que su equipo debía concentrarse en la campaña, no en disputas internas.
### Estrategias para Superar la Crisis
Ante la creciente presión, el comando de Jara decidió tomar medidas más drásticas. Jorge Millaquén, jefe de gabinete de Jara, y Darío Quiroga, encargado de estrategia, se reunieron con los protagonistas del conflicto para buscar una solución. Millaquén contactó a Lagos Weber para intentar calmar la situación, mientras que Quiroga se reunió con Figueroa para discutir el rumbo de la campaña.
La candidata Jara, consciente de la necesidad de distanciarse del Partido Comunista, hizo un llamado a la responsabilidad fiscal y a la unidad dentro de su equipo. En sus declaraciones, dejó claro que no estaba de acuerdo con la ofensiva de Carmona y que su enfoque debía ser más moderado, buscando atraer a un electorado más amplio.
El clima en el comando parece haber mejorado tras el llamado de Figueroa a Lagos Weber, lo que ha permitido que el equipo respire un poco. Sin embargo, los miembros del comando son conscientes de que este tipo de enfrentamientos son inevitables a medida que avanza la campaña. La encargada programática, Camila Miranda, resumió la situación al señalar que aún están «afinando la máquina del comando» y que deben estar preparados para enfrentar los desafíos que se presenten.
La situación actual de la campaña de Jara es un reflejo de las tensiones que existen dentro de la coalición de centroizquierda en Chile. La necesidad de equilibrar las demandas de los distintos sectores, como el Partido Comunista y el Socialismo Democrático, es un desafío constante que podría afectar el desempeño electoral de la candidata. A medida que se acercan las elecciones, la capacidad de Jara para manejar estas tensiones y mantener la unidad en su equipo será crucial para su éxito en la contienda presidencial.