A las 23:00 del martes, José Antonio Kast llegó al Palacio Presidencial de Cerro Castillo en Viña del Mar, marcando el cierre de su jornada como presidente electo y el inicio de su mandato. Acompañado por su esposa, Pía Adriasola, y sus hijos, Kast fue recibido por un grupo de seguidores que esperaban su llegada. Este momento fue significativo, ya que simbolizaba el paso de la campaña a la gobernanza, un cambio que muchos observadores estaban ansiosos por presenciar.
Durante la mañana del miércoles, un ferviente simpatizante hizo sonar el jingle de campaña del nuevo presidente mientras pasaba en su auto frente al palacio, una muestra de apoyo que resonó en el ambiente festivo. Sin embargo, el día no estuvo exento de contratiempos. Kast tuvo que cancelar varias reuniones bilaterales, incluyendo encuentros con líderes internacionales como el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y el mandatario argentino, Javier Milei. La agenda se complicó debido a reuniones que se extendieron más de lo previsto, lo que dejó a Kast con menos tiempo del esperado para prepararse para su juramento en el Congreso Nacional.
A pesar de estos inconvenientes, la jornada continuó con preparativos en la residencia presidencial. El sastre del presidente, Sergio Arias, llegó para ajustar el traje que Kast luciría durante la ceremonia de investidura. El atuendo, un traje azul con una corbata de tonos más claros, fue cuidadosamente seleccionado para la ocasión. Mientras tanto, Kast y su equipo se reunieron para afinar los detalles de su discurso inaugural, que se transmitiría en cadena nacional.
El discurso, que se esperaba que durara alrededor de 20 minutos, se centró en el concepto de «gobierno de emergencia», un tema que Kast había promovido durante su campaña. La idea era comunicar que su administración comenzaría en un contexto complicado, lo que requeriría la colaboración de la ciudadanía. Se anticipaba que Kast mencionaría algunas de las medidas que implementaría en los primeros 90 días de su gobierno, bajo el marco del «Plan Desafío 90», así como una auditoría a la administración saliente.
En medio de estos preparativos, la situación de seguridad en el país se convirtió en un tema urgente. Kast recibió información sobre un ataque en Puerto Varas, donde un carabinero había sido gravemente herido. En sus primeras declaraciones del día, Kast expresó su solidaridad con el sargento Javier Figueroa Manquemilla, enfatizando que un ataque a un carabinero es un ataque a la nación. Este comentario subrayó su compromiso con la seguridad y la ley, un tema que sería central en su administración.
La ceremonia de cambio de mando se llevó a cabo en el Congreso Nacional, donde Kast fue recibido con entusiasmo. Al llegar, intercambió un abrazo con Javier Milei, lo que fue uno de los momentos más destacados de la jornada. También saludó a dignatarios internacionales y a expresidentes presentes, lo que reflejó la importancia del evento en el contexto político regional. La nueva presidenta del Senado, Paulina Núñez, le entregó la banda presidencial, marcando oficialmente el inicio de su mandato.
Un momento de intriga se produjo cuando el ex presidente Gabriel Boric le entregó a Kast una carta antes de retirarse. El contenido de la misiva permanece en secreto, pero ha generado especulaciones sobre su significado. Mientras tanto, Kast se preparaba para su primer consejo de gabinete, programado para el viernes, donde comenzaría a implementar su agenda política.
La jornada estuvo marcada por un ambiente de expectativa y tensión, no solo por el cambio de mando, sino también por los desafíos inmediatos que enfrentaría el nuevo presidente. La atención se centró no solo en el contenido de su discurso, sino también en las acciones que tomaría en sus primeras semanas de gobierno. La seguridad, la economía y la colaboración ciudadana se perfilan como los ejes centrales de su administración, y los primeros pasos de Kast serán observados con atención tanto a nivel nacional como internacional.
