El Índice Mensual de Actividad en Infraestructura (Imacinf) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) ha mostrado una tendencia positiva durante el año 2025, destacando un crecimiento significativo en comparación con el año anterior. Sin embargo, a medida que se acercaba el final del año, este crecimiento comenzó a perder fuerza, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta recuperación.
El Imacinf se utiliza como un indicador clave para medir la evolución de la actividad en infraestructura, considerando diversos factores como los permisos de edificación no habitacional, el consumo de cemento, la importación de maquinaria, y los montos aprobados por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Según el informe de la CChC, el índice experimentó un crecimiento del 7% en diciembre de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando así 19 meses consecutivos de variaciones anuales positivas. Esta tendencia es especialmente notable dado que, antes de esta racha, el índice había acumulado 15 meses de variaciones negativas.
Sin embargo, al analizar el crecimiento trimestral, se observa que la tendencia al alza se ha aplanado, con un incremento de solo 2.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior, en contraste con el 23.8% de crecimiento anual registrado anteriormente. Esta desaceleración ha sido atribuida a una baja base de comparación, lo que sugiere que, aunque el sector ha mostrado signos de recuperación, la velocidad de este crecimiento está disminuyendo.
### Factores Clave en la Recuperación del Sector
Uno de los aspectos destacados en el informe es la consolidación de las actividades de ingeniería en minería y energía, impulsadas principalmente por mandantes privados. Esto se refleja en el Catastro de Cronogramas de Inversión de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), que indica una recuperación de la inversión en 2025, con proyecciones optimistas para 2026, especialmente en los sectores minero y energético. Se espera que esta recuperación se extienda a otros sectores productivos, lo que podría contribuir a un crecimiento más equilibrado en el futuro.
Además, los montos de inversión aprobados por el SEA alcanzaron niveles históricamente altos en 2025, con un incremento del 97.1% en comparación con el año anterior. Esta cifra es un indicativo de la confianza en el sector y la disposición a invertir en proyectos de infraestructura, lo que podría tener un efecto positivo en la economía en general.
Sin embargo, a pesar de estos indicadores positivos, existen preocupaciones que podrían afectar la continuidad de esta recuperación. Las condiciones del mercado laboral siguen siendo frágiles, con un aumento del empleo asalariado en la construcción de solo 0.8% en diciembre. Asimismo, el consumo de cemento apenas creció un 0.7%, lo que sugiere que la demanda en el sector podría estar estancándose. La disminución en el ritmo de aumento de la maquinaria y equipo relacionado con la construcción, que creció un 18% anualmente en diciembre, también es un signo de alerta, dado que anteriormente se registraban incrementos de entre 30% y 40%.
### Desafíos y Perspectivas para 2026
El panorama para 2026 presenta desafíos significativos. Uno de los principales problemas es la fuerte contracción en los permisos de edificación no habitacional, que cayeron un 27.6% en comparación con el año anterior. Este descenso es preocupante, especialmente considerando que en diciembre de 2024 se había registrado un aumento del 49%. Esta caída en los permisos podría limitar el crecimiento futuro del sector, ya que menos proyectos aprobados se traducen en menos actividad en la construcción.
A nivel internacional, los conflictos en Medio Oriente y los cambios en la política arancelaria de Estados Unidos generan incertidumbre que podría repercutir en la economía local. La CChC ha señalado la necesidad de monitorear constantemente estos factores, ya que pueden afectar las cadenas logísticas, encarecer materiales y ralentizar el proceso de normalización de tasas.
Además, el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para iniciativas de inversión se ha reducido en un 17.2%, lo que refleja problemas estructurales en la gestión fiscal. Esta reducción podría limitar la capacidad del Estado para desarrollar infraestructura y llevar a nuevos ajustes en el gasto público, lo que afectaría aún más la inversión en el sector.
El gremio de la construcción ha advertido que cerca del 95% de la inversión comprometida para 2026 por el MOP se destinará a obras de arrastre, lo que significa que habrá pocas nuevas iniciativas durante el año. Esta situación se ve agravada por la reciente señal de estrechez fiscal, que podría resultar en recortes adicionales en el gasto público.
En resumen, aunque el sector de la construcción ha mostrado signos de recuperación en 2025, los desafíos que enfrenta en 2026 son significativos. La evolución de la situación internacional, junto con los problemas estructurales en la inversión y la gestión fiscal, determinarán el futuro del sector y su capacidad para mantener un crecimiento sostenible.
