El reciente cambio en el panorama político chileno ha generado un amplio debate sobre la dirección que tomará el nuevo gobierno. Bernardo Larraín Matte, presidente de Empresas CMPC y vicepresidente de Colbún, ha compartido su perspectiva sobre los desafíos que enfrenta el presidente electo, especialmente en el contexto de un gobierno de emergencia. En una entrevista, Larraín enfatiza la necesidad de conjugar la gestión y la reforma como pilares fundamentales para el éxito del nuevo mandato.
### La Gestión y la Reforma: Un Equilibrio Necesario
Larraín sostiene que el nuevo gobierno debe encontrar un equilibrio entre la gestión inmediata y las reformas estructurales necesarias para abordar problemas de largo plazo. «El principal desafío que tiene el Presidente electo es que este concepto de gobierno de emergencia conjugue con igual fuerza dos palabras: gestionar y reformar», afirma. Esta dualidad es crucial, ya que la gestión puede ofrecer soluciones rápidas a problemas urgentes, pero las reformas son necesarias para corregir disfuncionalidades en el marco institucional del país.
El presidente electo se enfrenta a una serie de desafíos que requieren atención inmediata, como la crisis de seguridad, el desempleo y la salud pública. Sin embargo, Larraín advierte que muchos de estos problemas no pueden ser resueltos únicamente a través de la gestión. Por ejemplo, la crisis de seguridad no se puede abordar sin reformas estructurales que modifiquen el marco regulatorio y mejoren la eficacia de las instituciones encargadas de la seguridad pública.
Larraín también menciona que la gestión tiene sus límites. «Un gobierno debe concentrarse en sus prioridades y en lo que prometió en campaña», señala. Esto implica que, aunque la gestión puede ofrecer soluciones a corto plazo, es fundamental que el gobierno no pierda de vista la necesidad de implementar reformas que aseguren un progreso sostenible a largo plazo.
### Cambios Institucionales Urgentes
En cuanto a los cambios institucionales necesarios, Larraín identifica tres áreas clave que requieren atención urgente. Primero, el cambio en el sistema político es fundamental. La actual fragmentación del parlamento, con 20 partidos políticos, dificulta la implementación de reformas efectivas. Larraín sugiere que es esencial avanzar en un proyecto de ley que simplifique el sistema político, permitiendo una mayor cohesión y eficacia en la toma de decisiones.
En segundo lugar, la modernización del Estado es una agenda postergada que necesita ser abordada. Esto incluye reformas al régimen de empleo público, que deben ser implementadas de manera quirúrgica para mejorar la eficiencia y la efectividad del gobierno.
Finalmente, Larraín destaca la necesidad de reformar el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), que actualmente presenta problemas de diseño que obstaculizan el desarrollo de proyectos de inversión. Según él, este sistema es un filtro crítico que afecta la capacidad del país para atraer inversiones y desarrollar su economía.
Larraín también menciona que el nuevo gobierno tiene la oportunidad de adoptar un enfoque más proactivo hacia la inversión, especialmente en sectores como la celulosa y el litio. A pesar de los desafíos económicos que enfrenta el país, como la caída de los precios de la celulosa, Larraín se muestra optimista sobre el potencial de crecimiento a largo plazo. «Las tendencias estructurales no han cambiado», afirma, refiriéndose al consumo de productos de celulosa en Latinoamérica, que aún está por debajo de los niveles de Europa y Estados Unidos.
El presidente de CMPC también hace hincapié en la importancia de la comunicación empresarial. En un entorno donde las empresas deben satisfacer a múltiples grupos de interés, Larraín argumenta que es vital que las empresas se centren en su esencia: satisfacer las necesidades de sus clientes de manera rentable. Esto implica que las empresas deben ser transparentes sobre sus operaciones y enfocarse en lo que realmente hacen, en lugar de dispersarse en múltiples indicadores y objetivos.
En resumen, el nuevo ciclo político en Chile presenta tanto desafíos como oportunidades. La capacidad del gobierno para gestionar eficazmente y al mismo tiempo implementar reformas estructurales será crucial para abordar los problemas que enfrenta el país. Con un enfoque claro y una comunicación efectiva, el nuevo gobierno tiene el potencial de generar un impacto positivo en la economía y en la vida de los ciudadanos chilenos.
