El 3 de diciembre marca una fecha significativa en el calendario mundial, ya que se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Esta jornada, establecida por las Naciones Unidas en 1992, tiene como objetivo visibilizar los desafíos que enfrenta este colectivo en diversas áreas, incluyendo la educación, el empleo y la vida social. En Chile, la Fundación Ronda ha aprovechado esta ocasión para reflexionar sobre las barreras que aún persisten y para celebrar su reciente reconocimiento en los Premios CREA 2025.
### Reconocimiento a la Inclusión
La Fundación Ronda ha sido galardonada con el Premio CREA 2025 en la categoría ORO por su campaña #SoyMásQueUnaEtiqueta. Este premio es un testimonio del esfuerzo colectivo realizado junto a la agencia Santo Lobo Blanco y la productora audiovisual Primo. La pieza audiovisual premiada busca concientizar sobre la importancia de avanzar hacia una inclusión real, superando etiquetas y estereotipos que limitan la participación de millones de personas en el país.
María José Escudero, directora de incidencia y desarrollo de la Fundación Ronda, destacó el valor de este reconocimiento, afirmando que «este premio no es solo para Ronda; es para las miles de personas cuya voz buscamos amplificar». Este tipo de iniciativas son cruciales para fomentar un cambio cultural que permita a las personas con discapacidad ser vistas por sus capacidades y talentos, en lugar de ser encasilladas por sus limitaciones.
La campaña #SoyMásQueUnaEtiqueta no solo busca visibilizar a las personas con discapacidad, sino también invitar a la sociedad a reflexionar sobre cómo se pueden derribar las barreras que impiden su plena participación. En este sentido, la Fundación Ronda hace un llamado a empresas, instituciones y ciudadanos a compartir y difundir el video conmemorativo, así como a comprometerse con acciones concretas que promuevan la inclusión.
### Desafíos y Realidades de la Discapacidad en Chile
A pesar de los avances en la visibilidad y el reconocimiento de las personas con discapacidad, los datos revelan que aún queda un largo camino por recorrer. Según la Encuesta de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE 2022), más de 3,2 millones de personas en Chile viven con alguna discapacidad, y de ellas, 2,7 millones son mayores de 18 años, lo que representa el 17,6% de la población adulta. Sin embargo, más del 60% de estas personas se encuentran fuera del mercado laboral.
Las cifras son alarmantes: el 64,6% de las personas en edad laboral con discapacidad tiene una condición severa. Además, se observa una notable brecha de género en el acceso al empleo, ya que el 65% de las personas con discapacidad contratadas son hombres, mientras que solo el 35% son mujeres. Esta disparidad se agrava aún más al considerar que el 50,1% de las personas con discapacidad no ha completado la enseñanza media, casi el doble que la población sin discapacidad, que se sitúa en un 28,4%.
La pobreza es otro aspecto crítico que afecta a las personas con discapacidad en Chile. Según el informe CASEN 2022, más de 85.000 hogares con al menos un integrante con discapacidad viven en condiciones de pobreza por ingresos, y 163.000 enfrentan pobreza multidimensional. Estas cifras subrayan que las barreras no están en las personas, sino en los entornos y sistemas que siguen siendo excluyentes.
La Fundación Ronda, al celebrar su 11º aniversario, reafirma su compromiso con la inclusión social y laboral en Chile. Escudero enfatiza que «este reconocimiento nos impulsa a seguir trabajando para que la inclusión deje de ser un eslogan y se convierta en una práctica real y cotidiana». Este tipo de compromiso es fundamental para construir una sociedad más justa y equitativa, donde todas las personas, independientemente de sus capacidades, tengan la oportunidad de participar plenamente.
En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad, es esencial que la sociedad tome conciencia de la importancia de derribar prejuicios y ofrecer oportunidades en igualdad de condiciones. La campaña #SoyMásQueUnaEtiqueta es un llamado a la acción, invitando a todos a ser parte de un cambio que permita crear una inclusión sociolaboral real para las personas con discapacidad y para todos aquellos que enfrentan barreras en su vida diaria. La inclusión no debe ser solo un objetivo, sino una realidad tangible que beneficie a toda la sociedad.